Padre Carlos Mugica lo recordamos por su lucha

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Viernes, Mayo 11, 2018 - 13:00

Un día como hoy fue asesinado el padre Carlos Mugica, su compromiso y opción por los pobres fue la causa de su muerte.
La oración que rezaba
A Carlos se le ponían rojos los ojos azules y rezaba una oración que casi le fue naciendo naturalmente: "Señor: perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece. / Señor: perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. Yo me puedo ir, ellos no. / Señor: perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas, de las que puedo no sufrir, ellos no. / Señor: perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo. / Señor: yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre. / Señor: perdóname por decirles 'no sólo de pan vive el hombre' y no luchar con todo para que rescaten su pan. / Señor: quiero quererlos por ellos y no por mí. / Señor: quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos. / Señor: quiero estar con ellos a la hora de la luz".
Una tarde de mayo de 1974, un comando de la Triple A al mando de Rodolfo Eduardo Almirón mató a Carlos. Diez años después un tal Juan Carlos Juncos -ex custodio del "Brujo"- confesó ante el juez Eduardo Hernández Agramonte haber participado en el operativo para asesinar a Mugica por orden directa de José López Rega.
En la declaración, Juncos manifiesta que el "Brujo" le había entregado diez millones de pesos ley 18.188 (unos 10.000 u$s de entonces) para terminar con Mugica, porque "este curita lo estaba molestando políticamente". Aquel 11 de mayo de 1974, miles de personas acompañaron el cortejo. Entre tantas lágrimas e indignación pudo verse por última vez, visiblemente emocionado, a don Arturo Jauretche.
En los tiempos que corren, es casi imposible que Mugica sea canonizado o beatificado. Se sabe. Pero el homenaje que a él más le hubiese gustado llegó a los pocos años de su asesinato. En la villa, las María Eva empezaban a ensayar su oficio de madres cuidando a las decenas de Carlitos que buscaban su lugar bajo el sol escuchando los acordes de la murga "Los guardianes de Mugica".